viernes, 12 de agosto de 2016

ANÉCDOTA QUE NOS AYUDA A RECONOCER LA FELICIDAD EN NUESTRAS VIDAS



La felicidad depende más del amor que damos que del que recibimos. Es algo que nos quiere demostrar la película de Jerry Zaks, La habitación de Marvin(1996). Marvin lleva más de veinte años postrado en su cama tras sufrir un ataque al corazón, ni habla ni puede valerse por sí mismo. Una de las hijas, Bessi, se ha dedicado en cuerpo y alma a cuidar de su padre y de su tía Ruth, una anciana que no está muy bien de la cabeza.
 Pero a Bessie se le ha declarado una leucemia y llama a su hermana pequeña, Lee, que ante el panorama familiar había huido a Ohio para vivir su propia vida. Está separada y tiene dos hijos, uno de ellos adolescente, Hank, bastante problemático. Lee acude de mala gana al reclamo de su hermana con sus dos hijos con la intención de regresar en cuanto Bessie haya encontrado una médula compatible. Pero Lee sufre una paulatina conversión. La escena con que culmina la película tiene lugar en la cocina. Bessie acaba de recibir la fatal noticia: no hay posibilidad de trasplante. Aturdida, abraza a su hermana y accidentalmente tira al suelo todas las medicinas preparadas para Marvin. Las dos hermanas se agachan para recogerlas y se produce este corto y profundo diálogo:
Bessie: ¡Oh, Lee! He tenido tanta suerte, he tenido tanta suerte de tener a papá y veo que he tenido tanto amor….
Lee: Ellos te quieren mucho.
Bessie: No. No quiero decir eso, no, no. Me refiero al amor que yo he sentido por ellos, he tenido tanta suerte de haber podido sentir tanto amor por alguien…
Lee piensa que su hermana es feliz porque, aunque le acaban de decir que se muere, ha recibido mucho amor en su vida; sin embargo, Bessie le rectifica: ella ha sido feliz porque ha amado mucho: a un viejo inválido y a una anciana loca. Eso ha llenado su vida, le ha dado sentido y se siente feliz en medio de la adversidad. Le ha bastado amar para encontrar sin pretenderlo lo que su hermana pequeña se fue a buscar lejos: la felicidad.
NO sólo el cine, sino también la vida nos enseña que hay más alegría, más felicidad, en dar que en recibir; sin embargo, eso no se lo enseñamos a nuestros hijos, al contrario, les acostumbramos a buscar la dicha en recibir y, de esa manera, les estamos cuartando la felicidad presente y futura.
Fragmento del libro “Déjate ser feliz” de Carlos Goñi

No hay comentarios:

Publicar un comentario