Si notáis que vuestras
amígdalas os empiezan a doler y a llenarse de pus probad con este remedio.
Necesitáis el zumo de 3 limones, 1 cucharadita de bicarbonato y
tres cucharadas de agua. Mezclad estos ingredientes en un vaso removiendo muy
bien.
Haced gárgaras con la mezcla. Para limpiar correctamente las
placas de pus pegadas a las amígdalas con cada sorbo debéis estirar y encoger
el cuello al mismo tiempo que hacéis gárgaras. Se debe hacer un mínimo de tres
veces al día.
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